La monótona esterilidad de ciertas abstracciones ha conducido al intento de la recuperación de la capacidad narrativa de la pintura, y en general de todas las artes. Pero este gesto no justifica que Delia Piccirilli retome literalmente las mitologías clásicas o la composición barroca para la construcción de su pintura.
En el fondo, no se trata solo de representar las escenas literarias de la mitología, sino de tomar la pintura como modelo para pintar, de recrear las imágenes de la pintura innovando y progresando sobre ella misma. El culto del arte requiere de un continuo renacimiento de sus esencias en el que se pretende transgredir las formas y consolidar su naturaleza.
Estos cuadros corresponden a una voluntad específica por recuperar el gesto de pintar sin cargar la mano con justificaciones conceptuales. Al fin y al cabo, la pintura no se hace con conceptos sino con imágenes, y el mejor repertorio de imágenes de la historia de la pintura nos lo ofrecen las narraciones mitológicas.
Una de las vías más ricas de la posmodernidad se alimenta de la apropiación, procedimiento iniciado por Marcel Duchamp. Sin embargo, no hay nada aparentemente duchampiano en estos cuadros que contemplamos, porque no es la consabida y tediosa apropiación del mundo formal de Marcel Duchamp, al que nos tienen acostumbrados los neoconceptuales, lo que Delia Piccirilli persigue, sino la recreación de aquellas imágenes que durante años han sufrido el dique seco de la indiferencia moderna. Se trata de una recreación, de una refundación de los mecanismos de la pintura, desvelando algunos de sus estratos, entre ellos la potencia del carácter narrativo de las imágenes.
La apropiación de Delia Piccirilli se aleja de la copia, no se reduce a recrear historias milenarias; por el contrario, las técnicas del arte matérico, las pinceladas gestuales y un guiño matissiano en la construcción a través del color son claras referencias a la experiencia y a los usos modernos que rizan el rizo de la apropiación y evidencian la pertinencia de esta pintura en el caleidoscopio de la contemporaneidad.
Javier Maderuelo
Texto para el catálogo de la exposición en la Galería Pedrona Torrents.